8 mitos sobre tu piel que es momento de olvidar

No todo lo que se repite muchas veces es verdad. Hoy desmontamos algunos mitos que siguen condicionando rutinas y resultados.

 

"La piel grasa no necesita hidratación"

Falso.

La piel grasa puede estar deshidratada. Lo que necesita es una hidratación equilibrada.
Cuando la deshidratamos, produce aún más sebo para compensar.

Solución: Usa texturas ligeras con activos reguladores que hidraten sin saturar. Necesita hidratación ligera, no ausencia de hidratación.

 

"Cuanto más exfolies, mejor"

Falso.

Exfoliar la piel todos los días debilita la barrera cutánea, provoca sensibilidad e irritación y acelera su envejecimiento prematuro.

Solución:  Lo ideal es exfoliar 1 o 2 veces por semana según tu tipo de piel. Renovar sin agredir.

 

"Las arrugas aparecen solo por la edad"

Falso

El envejecimiento de la piel se produce por muchos factores, tanto externos como internos entre los que encontramos, por ejemplo, la exposición a la radiación solar, la contaminación, el estrés, la dieta o hábitos de sueño o tabaco entre otros.

Solución: Prevenir es tan importante como tratar y proteger.

 

 

"Si tengo la piel sensible, mejor no usar activos"

Falso.

La piel sensible también necesita activos, pero los adecuados.

Solución: Usa productos específicos para pieles sensibles, con ingredientes reparadores e hidratantes que mejoran tu función barrera. Ten especial cuidado con los limpiadores demasiado agresivos y no específicos para este tipo de piel.


"Los limpiadores que mejor funcionan son los más espumosos"

Falso.

Los productos limpiadores que generan mucha espuma normalmente son los más deslipidizantes. Ya que contienen ingredientes muy detergentes lo que debilita la barrera natural de la piel y provoca sequedad e irritación.

Solución: Busca limpiadores no agresivos y amables con tu piel, que respeten su función barrera natural.

 

"Necesito cambiar de crema a menudo sino la piel se acostumbra"

Falso.

Un producto cosmético con función por ejemplo hidratante o reparadora, tiene esa función siempre. La piel no deja de estar hidratada o reparada al cabo de un tiempo de usarla.

Si un producto te funciona y se adapta a tu piel y sus necesidades, no tienes porqué cambiarlo. Cambiar constantemente impide evaluar eficacia real.

 

"Más producto = más resultado"

Falso.

Las concentraciones de los activos sobre la piel están definidas y aumentarlas puede no tener ningún efecto adicional o, lo que es peor, podría ser irritante.

Solución: Usa las cantidades adecuadas de producto y obtendrás los resultados más óptimos.

 

"A partir de cierta edad ya no vale la pena empezar"

Falso.

Nunca es tarde para mejorar la calidad de la piel y dedicar tiempo a cuidarse.

Solución: Siempre se puede reforzar, iluminar, equilibrar y proteger. Y, priorizarse para un mayor bienestar y salud de la piel.

 

Si alguno de estos mitos ha formado parte de tu rutina, no te preocupes. Lo importante no es haberlo creído, es decidir cambiarlo.

Empieza hoy con fórmulas que hidratan sin saturar, exfolian sin debilitar y activan sin irritar.

Descubre TGC 

0 comentarios

Dejar un comentario

Los comentarios se tienen que aprobar antes de que se publiquen